viernes, 18 de julio de 2014

Prólogo imposible...

 


La muerte es poderosa, pero la realización de la vida resume el sentido de la eternidad. Y pocos como ella le dieron a la fugacidad de su tiempo la dimensión de una existencia realizada. Porque la vida de Margarita Isnardi tuvo la densidad trágica de los señalados.

Vivió para la acción y la sabiduria y enfrentó a la muerte con una increíble y férrea lucidez. Para ella, la ciencia fue un modo de expresar su rigurosa y esperanzada concepción de la vida y de traducirla con sacrificio. Pocas veces se conjugó la objetividad del saber con un modo poético de vivir; el dolor lacerante con el obseso cumplimiento del deber; la búsqueda de una verdad trascendente, con el compromiso con su tiempo.Estaba tallada en la implacabilidad del heroísmo.

Este es un libro escrito en una larga carrera contra el dolor y la muerte. La palabra ucha, de su título, era un imperativo de su conducta.  - ¿Cómo es? ¡No, no tengo miedo!, - fueron sus últimas palabras. Saber y enfrentar hasta el fin la alegría de vivir, la esperanza en un mundo que ella sabía empezando dialécticamente aquí y ahora. Sí, todo heroísmo.

Prólogo de "La lucha por ser hombre" de Margarita Isnardi. Fundación Editorial Unión del Magisterio. Montevideo, 1970.

domingo, 29 de junio de 2014

Agonía


Agonía, s.f (agoonia, combate): Período de transición de la vida a la muerte, caracterizado por la debilidad circulatoria, causa de insuficiente riego cerebral y de la disminución o la abolición de la inteligencia.

Del "Diccionario de los Términos Técnicos usados en Medicina" por los doctores M. Garnier y V. Delamare. Casa Editorial Bailly-Bailliere S.A. Madrid, 1924.

sábado, 28 de junio de 2014

Morir, morir...


¡Oh, dioses de la amargura! Quiero sobrevivir a vuestras cenizas;  a carcajadas quiero renacer de vuestras sombras. 

¡Oh, Pueblos! La muerte, sobre el suelo, aun yace fresca, palpita, y de vez en cuando con su técnico latigazo, nos hiere. Sobre ella quiere florecer.

¡Oh, Pueblos, Pueblos Nuevos, que estos cantos de amargura y de negra aflicción, sean el último tramo de la escalera oscura, pues más allá se abre luminosa, la puerta de la liberación!

Que estos cantos de loca desesperanza sean el impulso que os lleve a la mansión ansiada del Hombre redimido, del espíritu vencedor.

¡Oh, Pueblos, Pueblos queridos, quiero cobijar en mí toda tristeza, matar a la muerte con su propia muerte!

Mas, ¡ay!, ¡oh, Pueblos, Pueblos, Dioses de la Amargura, es la noche, la noche, la amiga fiel y atormentadora que nos anuncia el gran amanecer!...

Prólogo de "Morir, morir" de Ricardo Navia. Imp. Talleres Casa del Niño. Santiago de Chile. 1954.

martes, 27 de mayo de 2014

Soledad en la muerte...


Una anciana española de 78 años dejó instrucciones para la publicación de este aviso fúnebre donde anuncia su propio fallecimiento y el perdón hacia sus familares directos que le abandonaron cuando ella más les necesitaba. Seguramente ella no tenía ningua herencia que dejarles...

domingo, 11 de mayo de 2014

Convocatoria de artículos. Publicación Especial: “Territorios y Espacios de la muerte y el morir”


Por un proyecto conjunto entre la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones y la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, se anuncia la convocatoria para la presentación de artículos para la Publicación Especial “Territorios y espacios de la muerte y el morir”. Los artículos se recibirán hasta el día lunes 9 de junio de 2014. Incluimos las condiciones para la entrega y forma de contacto con los editores.

Ver bases y condiciones aquí.

sábado, 26 de abril de 2014

La muerte romana


Una representación figurada de la muerte según la mitología romana. Se la muestra como un esqueleto alado con una guadaña en la mano y vestido con una mortaja constelada. Se asemeja mucho a la imagen artística más frecuente en el mundo occidental contemporáneo. Apareció en una litografía del libro de N. W. Fiske, Manual of Classical Literature (Philadelphia: E. C. & J. Biddle, 1854) p.302.

martes, 25 de marzo de 2014

Formas de muerte


La muerte puede adoptar de acuerdo a su presentación o sus características diversas formas, que definimos:
  • La muerte real es el estado irreversible de cese de las funciones vitales, con absoluta y definitiva imposibilidad de retorno.
  • La muerte cerebral o encefálica es aquella que por deterioro de las funciones cerebrales imposibilita en forma irreversible y definitiva la continuidad de la vida autónoma del resto del organismo sin medios artificiales.
  • La muerte natural es el resultado final espontáneo y esperado, común a toda persona, como evento propio de la esencia vital. Se debe a procesos mórbidos sin intervención de hechos violentos accidentales o intencionales propios o de terceros.
  • La muerte violenta resulta de un proceso lesivo antinatural con necesaria participación de mecanismos extraños o exógenos y violentos.
  • Algunas formas de muerte merecen el calificativo de “muertes no naturales” porque aún cuando no ha mediado un hecho violento sus circunstancias se apartan de lo natural (intra-operatorias- estado de prisión, etc.). La infección puede ser tanto natural como violenta, esta última, cuando se produce en forma secundaria a traumatismos, aborto criminal, contagio venéreo intencional o puntura criminal.
  • La muerte súbita es el resultado fatal de un proceso mórbido desconocido previamente y que desencadena sorpresivamente sin nada que la hiciera presagiar. Para algunos autores desde el inicio de los primeros síntomas hasta el diagnóstico de muerte han de transcurrir 24 horas, para otros una hora. Se utiliza el término en muertes naturales. Creemos que una hora es un lapso aceptable para muerte súbita.
  • La muerte inesperada se produce como consecuencia de procesos mórbidos conocidos pero cuyo desenlace no era esperado ni previsible en el momento en que se produce.
  • La muerte de causa dudosa es aquella que por determinadas circunstancias aparece como sospechosa de criminalidad. No se refiere a duda científica de situaciones clínicas sino respecto a la causa natural o violenta. En tales casos se impone el análisis de lugar del hecho, de la historia clínica y de las circunstancias. Debe conocerse que el 5% de las muertes violentas se presentan como muertes naturales. El diagnóstico de muerte de causa dudosa es previo a la autopsia, catalogar a una muerte como de causa dudosa obliga a ordenar la autopsia. Cuando existen algunos indicios que hacen sospechar violencia podemos denominarla “Muerte con causa de dudosa criminalidad” (ver luego).
  • La muerte de causa indeterminada es posterior a la autopsia y al diagnóstico, aún desde la incerteza e imposibilidad de determinarlo, se arriba por la ausencia de hallazgo alguno que permita determinar la causa de muerte o aún relacionar el óbito con una causa presunta. El diagnóstico de muerte de causa indeterminada ha de mantenerse hasta que los estudios complementarios solicitados (toxicología, anatomía patológica, historia clínica) entreguen la posibilidad de determinar la causa de muerte o se mantendrá definitivamente. La denominación de “autopsia blanca”, como un buen número de autores llama a las autopsias que no entregan hallazgo alguno de causa de muerte, exige la negatividad de los estudios de anatomía patológica y de laboratorio. Knight, curiosamente, pero con fundamento, llama a la autopsia blanca, “autopsia oscura”.
  • La muerte de causa criminal es aquella en la cual ha existido comprobadamente una intención y una acción criminal en su producción.
  • La muerte de causa de dudosa criminalidad es aquella en la cual por sus características de ocurrencia, los signos hallados o las circunstancias se sospecha razonablemente una causa criminal de muerte.
  • Muerte instantánea es la que se produce inmediata e instantáneamente después del hecho traumático. Se refiere a muerte violenta y se caracteriza por la ausencia de período agónico o, para ser más estrictos, por la extrema brevedad del mismo.
  • Muerte rápida o muy rápida requiere de algunos minutos a varias horas de agonía para su producción. Los términos de tiempo son variables aún cuando la misma ha de producirse cómo máximo dentro de las 24 horas.
  • La muerte tardía o diferida es aquella que se produce con relativa posterioridad al hecho traumático que inició el proceso. Este período suele ser variable y ocurre por lo general en internación. El punto de mayor trascendencia suele ser atribuir el nexo entre el hecho causal y el deceso. Entendemos que la muerte tardía requiere más de 24 horas para su producción.
  • Muerte violenta “sine materia” es aquella muerte ocurrida en circunstancias violentas pero en la cual la autopsia no permite determinar la existencia de una lesión traumática idónea para producir por si misma la muerte. Se suele observar –entre otros- en casos de castigo a personas mayores en ocasión de privación de libertad y robo. Los mecanismos implicados en estos casos suelen ser: a) La sofocación, pero en tal caso no es infrecuente observar patrón anatomopatológico de asfixia. b) El daño axonal difuso sin repercusión orgánica que permita su diagnóstico aún histológico o un mecanismo cardíaco de índole funcional como una arritmia desencadenada por stress o un mecanismo inhibitorio. c) El Infarto de miocardio reciente también puede provocar la muerte sin que la histología pueda realizar diagnóstico. La correcta interpretación de los hallazgos del lugar del hecho y de la autopsia permitirá inferir la causa y entregar una presunción razonable de causa de muerte. Debe considerarse que en ocasiones un hecho traumático de índole emocional puede desencadenar un proceso fisiopatológico que culmina con la muerte como ocurre en ocasión de un infarto de miocardio o a partir de una crisis hipertensiva
  • Si bien la apariencia de muerte, por definición, no corresponde a una forma de muerte, se hace necesaria entregar un concepto sobre ella en éste capítulo. La muerte aparente es aquel estado en que las funciones vitales aparentan encontrarse abolidas como ocurre en la catalepsia. A lo largo de la historia ha dado lugar a numerosas conjeturas en relación a errores diagnósticos. Quizá sea la muerte aparente uno de los temas de la Medicina Legal en los que, a partir de las leyendas populares, más ha dado que hablar. Una de las leyendas populares en relación a muerte aparente más conocidas nos la relata Thoinot: “El caso de Vesalio se ha hecho célebre: Practicaba la autopsia de un gentilhombre español de la corte de Felipe II y tenía ya abierto el pecho, lo mismo que el pericardio cuando en el momento de descubrir el corazón observó un movimiento indicador de vida. Vesalio sólo pudo escapar a la sentencia de muerte por el favor de Felipe II, debiendo desterrarse en Jerusalén”. Vesalio, el conocido anatomista, era el médico de los reyes de España, nació en Bruselas y profesó en Lovania, Papua y Venecia. El caso de que se trata lo refiere ya el Diccionario histórico de Morera como una fábula de Languet” . Por más que resulte risueño no ha de considerarse este tema sólo en lo atinente a hechos pasados o de dudoso valor histórico. En la actualidad todavía ocurren hechos que hacen a éste tema actual y real. El diario “La Capital” de Rosario del día 01 de Agosto de 2007, titulaba: “Demandan a un sanatorio que dio por muerto a un anciano”, el texto de la noticia publicada en Policiales mencionaba que “El hombre estaba inconsciente y se descubrió que estaba vivo cuando era trasladado a la cochería; el PAMI dijo que investigará lo sucedido. Además el artículo periodístico hacía referencia a que “Los familiares de Juan Llandor, el hombre de 71 años que ayer a la tarde fue dado por muerto en un sanatorio privado de Quilmes contratado por el PAMI, y que horas después se descubrió que estaba vivo cuando era llevado a la cochería, denunciaron al establecimiento a la Justicia y aseguraron que la obra social de jubilados "es un desastre"”. Nótese además de la actualidad del tema, que cobra vigencia a partir de un diagnóstico equivocado por negligencia y/o impericia, el análisis que a partir de ello se realiza sobre la Obra Social toda con el consecuente reclamo judicial.