lunes, 20 de febrero de 2017

Hipnosis analgésica

 
 
 

Duras imágenes de una paciente oncológica afectada por un cáncer en su estado terminal, tratada con hipnosis, como parte de un tratamiento paliativo experimental, para aplacar los horribles dolores que padecía. Las tomas forman parte de un fotorreportaje del fotógrafo inglés Leonard McCombe (n. 1923) realizado en un hospital inglés, en 1968.

viernes, 17 de febrero de 2017

Post Mortem XCI


Este es el retrato de una anciana francesa en su lecho mortuorio. Su aspecto no transmite sensación de paz y la boca entreabierta, mostrando la dentadura, no ayudan a mejorar el aspecto de la señora. El retrato pertenece al fotógrafo C. Kolliker, de Saint Florentin, departamento de Yonne, en la región de Borgoña, Francia.                                                            

martes, 14 de febrero de 2017

Juntos por toda la eternidad...


Los musulmanes creen que el día del juicio final, cuando el réprobo saldrá de su tumba, todo el mal que haya hecho en vida, se le presentará en una forma tan horrible, que su presencia aumentará su tormento. Este monstruo derribará al impío con su apestoso aliento, y le dirá: - ¿Me conoces?

- No -dirá el réprobo-. ¡Nunca pude concebir cosa tan horrible como tú! - Pues bien -dirá el monstruo-, comienza a conocerme. Yo soy el mal que has hecho durante tu vida. Tú me has puesto en el mundo, y vas a llevarme ahora.

Y levantando al impío con sus garras, se lo echará a los hombros, gritando: -¿Véis mi horrible fealdad? ¡Anatema contra el que me dió vida!

Del compendio "Joyas de las Literaturas Orientales". Editorial Pávlov. México DF, s/f.                   

domingo, 12 de febrero de 2017

La cabeza de Lombroso

 

El famoso patólogo y criminólogo italiano Cesare Lombroso (1835-1909) fue el iniciador de la escuela positivista de la antropología criminal. Dedicó una larga investigación al estudio minucioso de centenares de delincuentes italianos y fruto de ello fue su doctrina del "hombre delincuente", al cual consideró como una variedad antropológica con caracteres específicos, dentro de los cuales destacó, ante todo, los signos o estigmas físicos. Esta descripción del tipo criminal, lo llevó también a proponer su origen o etiología, todo lo cual constituye un cuerpo más o menos definido de doctrina, que él mismo fue modificando y que su escuela perfeccionó y completó con Ferri y con Garófalo. En el siglo XX, con el auge de la teoría psicoanalítica de Freud, sus idea del hombre delincuente, basada en la pseudociencia de la frenología, cargada de prejuicios xenófobos y sin fundamentos científicos serios, fue totalmente rebatida por la escuela criminológica moderna. Parece una broma macabra que su cabeza haya sido preservada en formol, tal como su escuela hacía con los delincuentes ajusticiados.

viernes, 27 de enero de 2017

Necrológicas III: Juan Francisco Giró (1863)


El ciudadano Juan Francisco Giró (1791-1863) fue cabildante en 1815. Delegado ante Pueyrredón, conjuntamente con J. Durán. Dirigente del movimiento del Cabildo de 1822-1823. Ministro general durante el gobierno provisorio de Suárez (1826-1827). Miembro de la Asamblea Constituyente. Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de Rondeau (1829). Enviado diplomático ante los gobiernos de Inglaterra y de España (1835). Miembro de las cámaras del Cerrito. Senador (1851) (1860). Presidente de la República (1852-1853).

De "El Siglo" de Montevideo, N° 81 (14 mayo 1863).

martes, 17 de enero de 2017

Cochería Italiana (Salto, 1910)


Este aviso apareció pubilcado en el Álbum del Salto, publicación de la Exposición Internacional de 1910 donde se mostraban los grandes avances sociales, culturales y materiales del departamento de Salto, Uruguay. La "Cochería Italiana", fundada en 1882 por el Sr. Gerónimo Simonelli, inmigrante italiano. Luego pasó a llamarse "Empresa Simonelli" y mantuvo su nombre y prestigio hasta la actualidad, aunque hace buen rato que ha cambiado de propietarios.  

lunes, 16 de enero de 2017

Por los cementerios II...

 

Ya han pasado los días consagrados por los vivos para ir a importunar con su bullicio la paz y la calma de los sitios donde descansan los que fueron. Una vez más la vida a entrado triunfante dentro del ejido de la ciudad de los muertos y una vez más ha impuesto su eterna, su invariable alegría en el sitio donde el dolor humano tiene una elocuente manifestación en cada epitafio. Para los poetas cursis, la tarea de enternecerse y derramar lágrimas en estos días oficiales de sentimiento y recuerdo: -nosotros no estamos por eso; preferimos aprovechar esas tardes hermosas del primero y dos de Noviembre como tregua a las tareas diarias, y las visitas a los cementerios como agradables reuniones sociales, donde el flirt es obligatorio y de buen gusto y muy capaz de proporcionarnos oportunas notas gráficas.


En este sentido la fiesta de los muertos de este año fue extraordinaria. La concurrencia que afluyó a los cementerios en el día dos fue muy numerosa, enorme, como podrán ver nuestros lectores en algunos de los grabados que publicamos. Y, a propósito de grabados, debemos advertir que, pese a las rigurosas disposiciones municipales, que prohiben la entrada a las necrópolis de aficionados a la fotografía acompañados de sus respectivas máquinas, nosotros hemos conseguido contravenir la disposición y colocarnos con nuestre Murer´s en el cementerio y allí hacer todas las diabluras que quedan consignadas en las presentes fotografías. El Director de Cementerios, estimado caballero don Felipe H. Segundo, queda autorizado para protestar por ello cuando le plazca.


Ahí hay de todo: una multitud apiñada que trota a través de las tumbas y grupos de visitantes aislados que, o bien oran al pie de la cruz que señala el sitio donde reposa un deudo, o bien se ocupan del embellecimiento de alguna tumba olvidada despiadadamente durante todo el año. Porque eso sí: los vivos son tan ingratos que sólo una vez al año se acuerdan de los muertos, y es entonces que se atropellan para hacerles agasajos, derramando flores y coronas sobre la tierra que cubre cenizas de padres, hermanos, esposos, hijos. Después de pasado el día oficial del dolor nadie aparece por el cementerio y los pobrecitos muertos se quedan solos y olvidados. Por fortuna, ellos no protestan.


En fin: que el día de ánimas fue pródigo en flirtreos (casamientos en embrión, y de donde resulta que también en medio de las tumbas ande el amor repartiendo mandobles a cuanto corazón sencillo encuentre al paso) y grato a los que nos dedicamos al culto de la belleza, porque los desfiles femeninos fueron algo que no se saborea todos los días. Y todo esto a plein air, a la luz del sol, bajo un cielo sereno, que se empañaba en conseguir el tono azul perfecto, y con una temperatura primaveral, que impulsaba con fuerza la sangre dentro de las venas y nos hacía estar alegres, extraordinariamente alegres.Figúrense ustedes que una viejecita muy pequeñita y muy arrugada que encontramos llorando al pie de una cruz nos pareció una nota discordante en medio de tanta luz, de tanta vida, de tanta primavera! ¡Oh la joie de vivre, la joie de vivre!...


No es por espíritu de crítica francamente que dejamos escritas las líneas que preceden; empleamos el tono que conviene a lo que hemos visto durante los días de visita a los cementerios simplemente. No nos las echaremos tampoco de severos -ya lo dijimos al principio- pero se ve cada cosa, se contempla cada escena, se admira cada cuadro, que hablando con la más absoluta sinceridad hay como para pensar en que son muy buenos los difuntos cuando no nos tiran con algo en esos desfiles inmensos de todos los años, en esas procesiones mundanas en que van hermanados el lujo y la alegría! 


Digamos para terminar que esa escenas y esos cuadros lo mismo se producen en el lujoso Cementerio Central que en amplio y pintoresco del Buceo, donde también se levanta el Inglés, donde son más sobrias estas manifestaciones, en armonía con el carácter y el temperamento de los de la raza.


De "Rojo y Blanco" N°. 99, año 3. Montevideo, 8 de noviembre de 1902.