domingo, 20 de noviembre de 2016

Fotografía post mortem en Uruguay


Niño en su ataúd, c. 1900
 
Desde los primeros tiempos de la fotografía se realizaron retratos de difuntos, retomando una costumbre reservada a una élite que tenía sus raíces más cercanas en la pintura. Lejos de entenderlo como una práctica morbosa, la sensibilidad dominante en la época aprobaba su realización como forma de atesorar una última -en ocasiones la única- imagen de un ser querido. Desde la época del daguerrotipo, los fotógrafos incluían en sus avisos la mención a los retratos de difuntos que solían realizarse en las casas particulares. Así, por ejemplo, desde los primeros años y en el transcurso de toda la década de 1850 retratistas como Fernando Le Bleu, Felix Rossetti o Alfredo Morin ofrecían “ir a las casas para retratar a los muertos”, “poniéndolos al vivo con la mas exacta semejanza”.


Cadáver del Gral. Venancio Flores, 1868.
 
En efecto, estos retratos mantenían las mismas pautas que los de las personas vivas en lo que se refiere a la pose y al aspecto del protagonista. Se pretendía lograr semejanza en relación a su imagen vital, propósito que se reforzaba representando a la persona fallecida vestida y de ojos abiertos. Entre este tipo de representaciones abundan retratos póstumos de niños que aparecen simulando estar dormidos, acompañados de distintos elementos que simbolizaban su inocencia y pureza, como los atuendos claros o las flores que con frecuencia le rodeaban o eran colocadas entre sus manos. También era común que aparecieran acostados en el lecho de muerte e incluso acompañados de familiares y allegados.

Velatorio del Gral. Máximo Santos, 1889. 

En 1875, Fleurquin y Ca., uno de los estudios prestigiosos del momento, buscaba distinguirse en su publicidad por esta práctica y recordaba al público que esa firma “siempre esta[ba] pronta para ir a casas particulares á sacar retratos de personas recién fallecidas”. La fotografía de difuntos trascendió el ámbito privado para extenderse a los personajes públicos, cuyos retratos gozaron de amplia difusión y se integraron a las publicaciones ilustradas de los últimos años del siglo XIX y principios del XX.

Del libro "Fotografía en Uruguay. Historia y usos sociales 1840-1930" por Magdalena Broquetas (coord.); Clara von Sanden; Mauricio Bruno e Isabel Wschebor. Publicado por el Centro Municipal de Fotografía. Montevideo, 2011.


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