miércoles, 23 de febrero de 2011

Post Mortem XXVIII


Esta fotografía es realmente excepcional. Observen la postura del niño, que parece adormecido, cansado de jugar y soñando travesuras. La posición de las piernas cruzadas está llena de gracia. Por último quisiera destacar un detalle sorprendente como lo es el encuadre de la toma. El niño no ocupa una posición central, simo ligeramente desviada hacia el ángulo inferior derecho. Evidentemente es un efecto realizado adrede para mostrar la decoración de fondo, lo que aumenta el dramatismo de la imagen. El resultado es excelente.  

2 comentarios:

Mr. Dupin dijo...

No puedo dejar de ver estas imagenes con una fascinación extraña dignas de la conjunción de la muerte con la vida que retratan. Son tristes y dramáticas y al mismo tiempo me despiertan una curiosidad, llamese morbo o lo que sea. Eran otras épocas, jamás pensó quien tomó esa foto que hoy dia hablariamos de ella ; ni los padres de la criatura. Quiza me da curiosidad el no comprender el motivo que los llevaba a realizar tal tarea, porque si bien se que la muerte era algo de todos los dias y habia que sobrellevarla de alguna manera, en el fondo me cuesta verlo. Un saludo, como siempre tus aportes son muy interesantes ¡Continua!

Parlanchín dijo...

Gracias por pasarte y me resulta muy interesante tu comentario en cuanto a como se valoraba a la muerte en el siglo XIX, de manera tan distinta a como lo hacemos hoy, no sé si mejor o peor. Lo que si cierto es que las fotografías eran para uso privado y no para la exhibición pública. Felizmente, en este caso, hubo un cambio positivo y los investigadores actuales ven en tales materiales objetos de gran interés histórico, muy relevantes a la hora de ayudar a comprender el pasado para conocer el presente. Saludos...