miércoles, 22 de mayo de 2013

Una nueva valoración de la muerte



Un joven historiador italiano, después de pacientes prospecciones, lanza la hipótesis de que la idea y la representación de la muerte cambian totalmente hacia la mitad del siglo XVI. Se abre entonces un profundo foso: una muerte celeste, vuelta hacia el más allá -y apacible-, puerta ampliamente abierta por la que todo hombre (con alma y cuerpo casi por entero) pasa sin crisparse en exceso, esta muerte serena es sustituida por una muerte humana, colocada ya bajo el primer signo de la razón.

Resumo con torpeza un debate apasionante. Pero el hecho de que esta nueva muerte, morosa en mostrar su verdadero rostro, nazca o parezca nacer con mucha antelación en los países romanos, orienta la encuesta y nos pone en contacto con esta historia silenciosa, pero imperiosa, de las civilizaciones.

Navegaremos entonces más allá del habitual decorado de la Reforma, no sin vacilaciones y mediante cautelosas y pacientes investigaciones. Habrá que leer los devocionarios y los testamentos, coleccionar los documentos iconográficos, o consultar en las ciudades, celosas guardianas de sus cartularios, como Venecia, los papeles de los Inquisitoria contra Bestemmie, esos "archivos negros" del control de las costumbres de inapreciable valor.

De "La Historia y las Ciencias Sociales" de Fernand Braudel; Alianza Editorial, Madrid, 1970.

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