jueves, 26 de abril de 2012

Regreso de las almas a la tierra


Las Parcas: Cloto, Atropos y Laquesis.

Cuando todas las almas hubieron escogido sus vidas, se dirigieron hacia Laquesis siguiendo el orden que por suerte les había correspondido para elegir. Ella dio a cada una el genio que había preferido, para que le sirviese de guardián en la vida y le hiciese cumplir el destino que ella había escogido. Primeramente, el genio que conducía a Cloto y la ponía bajo la mano de aquella Parca y bajo el uso que ella hacía girar, y así ratificaba el destino que el alma había escogido después de la suerte. Una vez tocado el uso, la conducía enseguida hacia la trama de Átropos para hacer irrevocable lo que había sido hilado por Cloto, y luego, sin que ya pudiese volver atrás, el alma llegaba al pie del trono de la Necesidad y pasaba ya al otro lado. 

Después de que todas pasaron, se dirigieron juntas a la llanura del Lete (1), en medio de un calor sofocante y terrible, porque en la llanura no había ni un árbol ni una planta. Al llegar la tarde acamparon al borde del río Ameles, cuyas aguas no puede guardar vaso alguno; cada alma está obligada a beber cierta cantidad; las que no las contiene la prudencia beben más de la medida; apenas la han bebido, lo olvidan todo. Cuando se durmieron y llegó la medianoche, sobrevino el fragor de un trueno y un temblor de tierra y repentinamente las almas se lanzaron, unas hacia un lado, otras hacia otro, en dirección al mundo superior en donde debían nacer, y tomaron el vuelo como estrellas. Pero a él se le impidió que bebiera agua; sin embargo, por donde y de qué modo se reunió de nuevo con su cuerpo no lo sabía, pero de pronto, habiendo abierto los ojos, se vio, al alba, acostado sobre la pira. 

Y de este modo, Glaucón, el cuento se salvó del olvido y no se perdió, y nosotros podremos salvarnos, si lo creemos, y franquearemos felizmente el río Lete y no mancharemos nuestra alma. Si, pues, me creéis, convencidos de que nuestra alma es inmortal y tan capaz de todos los bienes como de todos los males, seguiremos siempre la ruta que conduce a lo alto y practicaremos de todas formas la justicia y la sabiduría, para que estemos en paz con nosotros mismos y con los dioses, no sólo mientras estemos aquí, sino cuando nosotros hayamos alcanzado las recompensas debidas a la justicia, como los vencedores de los juegos que recogen los presentes de sus amigos, y nosotros seremos felices aquí y en el viaje de mil años que nosotros hemos descrito.

(1) Río del olvido de los infiernos.


Del Libro X de "La República" de Platón; Editorial Juventud, Barcelona, 1946.

1 comentario:

Parlanchín dijo...

PLATÓN (428 – 347 aC) fue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, de familia nobilísima y de la más alta aristocracia. Su influencia como autor y sistematizador ha sido incalculable en toda la historia de la filosofía, de la que se ha dicho con frecuencia que alcanzó identidad como disciplina gracias a sus trabajos. Durante su juventud luchó como soldado en las guerras del Peloponeso de las cuales Atenas salió derrotada, y el poder y la economía que ostentaba sobre el mundo griego cayó en las manos de Esparta. Entre sus obras más importantes se cuentan los diálogos La República (en griego Πολιτεια, politeia, "forma de gobernar - ciudad"), en la cual elabora la filosofía política de un estado ideal; el Fedro, en el que desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica; el Timeo, un influyente ensayo de cosmología racional influida por las matemáticas pitagóricas; y el Teeteto, el primer estudio conocido sobre filosofía de la ciencia. Fue fundador de la Academia de Atenas, donde estudió Aristóteles. Participó extensivamente en la enseñanza en la Academia y escribió sobre muy diversos temas filosóficos, especialmente los que trataban de la política, ética, metafísica y epistemología. Las obras más famosas de Platón fueron sus diálogos. si bien varios epigramas y cartas también han sobrevivido. Se cree que todos los diálogos de Platón que se conocen son auténticos. Los diálogos de Platón tienen mucha vitalidad y frecuentemente incluyen humor e ironía. Se considera que Platón es el filósofo más ameno de todos. A Sócrates lo menciona frecuentemente en los diálogos. Cuánto del contenido y de los argumentos es obra de Sócrates o de Platón, es difícil decir, por cuanto Sócrates no dejó evidencia escrita de sus enseñanzas; esta ambigüedad es la que se conoce como el “problema socrático”. No hay duda, sin embargo, que Platón fue influido profundamente por las enseñanzas de Sócrates; de hecho sus primeras ideas y ensayos lucen como adaptaciones de las de Sócrates.