miércoles, 13 de julio de 2011

¿Post Mortem XXXVI?


No siempre es fácil reconocer a una fotografía post-mortem y éste es un buen ejemplo de ello ya que nos deja un gran márgen de duda. Algunos elementos como la actitud hierática de la chica o el soporte que se adivina detrás de ella así como su pose un tanto forzada parecen indicar que estamos ante un fotografía post mortem. Sin embargo esos elementos pueden ser rebatibles si consideramos que en los inicios de la fotografía las exposiciones requerían que el sujeto estuviera unos cuantos minutos quieto, inmóvil y hasta sin pestañear. Eso explicaría la actitud rígida y el soporte que se ve detrás ayudaba a mantenerse rígido. Como se ve queda un gran márgen abierto a la duda y si son buenos observadores verán que en este caso se trata del mismo fotógrafo de la Post Mortem XXXV que ha usado la misma decoración y el mismo soporte. Si efectivamente se trata de fotografías de personas fallecidas, este León Mikolajczyk fue un artista excepcional en vista de los resultados obtenidos. En fin que cada quien juzgue según su criterio...

jueves, 7 de julio de 2011

Valentine


Valentine Godé-Darel fue diagnosticada de cáncer ginecológico en 1914. Su esposo, el pintor suizo  Ferdinand Hodler (1853 –1918) permaneció junto a su lecho y registró en dibujos y pinturas el progresivo avance del mal,  el  terrible dolor y  la cruel agonía de  su amada Valentine viendo con impotencia como día a día se acerca el fin. Acaso estas imágenes, pese a su morbo, puedan ser consideradas como un homenaje al amor que vence a la muerte...


Valentine Godé-Darel enferma, 1914. Óleo sobre lienzo.



Valentine Godé-Darel enferma,  tras una segunda operación, 1914. Óleo sobre lienzo.


Valentine Godé-Darel enferma, 1914. Óleo sobre lienzo.

Valentine Godé-Darel enferma, 1914. Lápiz sobre papel.


Valentine Godé-Darel enferma, 1914. Óleo sobre lienzo.


Valentine Godé-Darel enferma, 23 de diciembre de 1914. Lápiz sobre papel.




Valentine enferma en la cama, 1915. Lápiz sobre papel.


 Exhauta, 2 de enero de 1915. Óleo sobre lienzo.


El Dolor,  15 de enero de 1915. El sufrimiento ya es insoportable. Esta sería la última vez en la que Hodler podría comunicarse con Valentine. Lápiz, gouache y óleo sobre lienzo.



Agonizante, 1915. Valentine está inconsciente. La agonía ha comenzado. Óleo sobre lienzo.


Moribunda, 1915. Con la boca abierta y respirando ya con dificultad. Lápiz gouache, óleo y carboncillo sobre papel.


Valentine muriendo con la cabeza reposando en un cojín, 1915. Lápiz sobre papel.

Muerta, 1915. Lápiz y óleo sobre papel.

Valentine Godé-Darel en su lecho de muerte con rosas, 1915. Óleo sobre lienzo.


Muerta, 26 de enero de1915. Óleo sobre lienzo.

martes, 5 de julio de 2011

Estanislao Harvey Beausejour


Ya nos hemos referido  a esta misteriosa fotografía post mortem en nuestra entrada Post Mortem XVI  publicada el año pasado. La información acerca de ella es muy escasa y los diferentes sitios webs solo se limitan repetir lo publicado originalmente en la obra "La recuperación de la memoria: El primer siglo de la fotografía Perú 1842-1942."  Ediciones del Umbral,  Madrid, 2001. Según parece, en el siglo XIX la fotografía post mortem tuve un gran auge entre el patriciado peruano como lo demuestran los abundantes ejemplos que ilustran la obra. Allí se narra que este caso se trata del retrato niño fallecido Estanislao Harvey Beausejour, hijo de la Sra. Isabel Beausejour de Harvey quien dirigía un colegio para señoritas en la ciudad de Lima. En la fotografía se presenta como si estuviera vivo, vestido, sentado en un sillón y sosteniendo una carta con la mano derecha y con la izquierda en el bolsillo. La fotografía dataría de mediado o fines de la década de 1850. 

Tras la muerte de la madre, los familiares decidieron ocultar la foto porque les resultaba tétrica y muchos años después fue redescubierta según referencia de un tal Pedro Weiss, nieto de Isabel Beausejour. Como quiera que haya sido, es un milagro que la fotografía haya sobrevivido. Hasta ahí llega la información disponible en la web acerca de esta misteriosa fotografía y antigua fotografía. Por desgracia su autor es desconocido, lo que complica aún más las cosas de averiguar algo más acerca de ella. Sin embargo he intentado averiguar algo más aún a sabiendas que las posibilidades eran remotas, pero mi curiosidad natural me motivó a hacerlo y algo he podido averiguar y puedo afirmar que la historia es real y expongo a continuación lo que he averiguado:

El nombre completo del niño es Eulogio Estanislao Guillermo Harvey Beausejour hijo de Guillermo Harvey e Isabel Beausejour de Harvey. Fue bautizado en la Iglesia de San Marcelo de Lima el 22 de enero de 1854. También aparece registrado un hermano suyo llamado Constantino Guillermo nacido el 12 de abril de 1855 y bautizado el 13 del mismo mes. Su madre, dirigía junto a su hermana Luisa un importante colegio de señoritas en la ciudad de Lima ubicado en la calle Minería. Dicho colegio gozaba de gran prestigio y  había sido fundado por el padre de Isabel y Luisa, un aristócrata francés influenciado por las ideas de la Ilustración. También hay que destacar que actualmente Luisa Beausejour es recordada en Perú como una educadora reconocida y una calle limeña lleva su nombre.

Hasta aquí lo que he podido averiguar y me quedo con pena de no haber podido obtener información acerca del padre ni del fotógrafo. Tampoco pude averiguar la fecha de defunción del niño pero no puede ser posterior a 1858. De más está decir que pienso seguir investigando y cuando viaje a Lima iré a buscar  documentación a la Biblioteca Nacional o algún archivo público y tengo grandes esperanzas de encontrar información interesante. De más está decir que será bienvenida cualquier información que quien lea esto pueda aportar  y que nos ayude a rescatar del olvido esta vieja y oscura historia...

sábado, 25 de junio de 2011

Los gatos del cementerio


Barcinos y atigrados, amarillos y grises, blancos y negros, hay gatos de todos los colores y son muy amistosos. Sin embargo no animé a acariciar a ninguno, no sé por que´...  Acaso sean guardianes del Más  Allá o simples cazadores de roedores. Lo cierto es que la "gente de la uña"  aquí vive a sus anchas. Me imagino que por las noches, sus ojos brillantes deben parecer espíritus o fuegos fatuos que se pasean entre las tumbas y panteones del Cementerio Central de Montevideo.

martes, 21 de junio de 2011

En la tumba de Haydn


Una señora y un señor posan sentados en la tumba del gran Joseph Haydn (1732-1809) en Viena. Si bien me cuesta precisar con exactitud la fecha de esta fotografía sepiada, queda claro que es bastante antigua.

domingo, 19 de junio de 2011

El Cementerio del Monasterio




Autor: Caspar David Friedrich (1774-1840)
Título: El Cementerio del Monasterio en la nieve
Año: 1819
Estilo: Romanticismo
Técnica: Oleo sobre lienzo
Ubicación: Galerie der Romantik, Berlín

Esta obra se encontraba en la Nationalgalerie de Berlín en el momento de su destrucción en 1945. Debido a ello, sólo se conservan imágenes sin color, que impiden apreciar la riqueza de las relaciones cromáticas a las que Friedrich, como Runge, atribuía un valor simbólico. Su elaboración tuvo lugar a lo largo de dos años, de 1817 a 1819. En otoño de este último año fue expuesta en la exposición de la Academia de Dresde. El tema es análogo al de la conocida Abadía en el encinar, de 1809-10. Como motivo central, las ruinas góticas, Friedrich escogió la Jacobikirche de Greifswald, la cual nunca ha presentado estado ruinoso; al contrario, permanece intacta. Éste es uno de los recursos habituales: la modificación o descontextualización de objetos reales según el propósito de la obra. Un ejemplo claro de este método es Ruina de Eldena en el Riesengebirge. La presente obra es un compendio alegórico de tres edades religiosas: el paganismo (encinas), cristianismo medieval (ruinas góticas) y contemporáneo. Sin embargo, es, más que nada, una reflexión sobre la muerte y el tránsito hacia la vida futura a través de ella (simbolizada por la puerta ojival).

sábado, 18 de junio de 2011

Post Mortem XXXV


Varios indicios nos indican que estamos ante una posible fotografía post-mortem. El cirio en la mano del chico, el soporte que sostiene su cuerpo, los ojos hundidos, la mirada lejana y la posición poco natural. Sin embargo queda un gran espacio para la duda porque ninguno de estos elementos es plenamente contundente . Si efectivamente se trata de un adolescente recientemente fallecido y se pretendía representarlo "vivo", el resultado obtenido es sorprendente y el fotógrafo Leon Mikolajezyk era un verdadero maestro en su oficio. El lector debe decidir si se trata o no de una fotografía post-mortem ...