En un rincón perdido del Cementerio Viejo de Paysandú, se encuentra esta antigua tumba que contiene los restos del niño José Castell fallecido a los 11 años, 2 meses y 3 días, el 21 de junio de 1839. La leyenda de su lápida es conmovedora y expresa el dolor de su familia por ese hijo en quien depositaban todas sus esperanzas. Lo imagino alegre y feliz, mimado por sus padres, jugando con sus hermanos... En cualquier época y lugar, no hay mayor tristeza que la muerte de un niño y hoy nos ha tocado recordar a este chico que pasó brevemente por este mundo y se fué hacia la eternidad hace 172 años...
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sábado, 8 de octubre de 2011
sábado, 10 de abril de 2010
El beso de la serpiente



En el Cementerio Viejo de Paysandú podemos encontrar una historia llena de una dulce melancolia para rescatar del olvido. Se trata de una hermosa escultura en mármol de Carrara blanco que decora el panteón familiar de los Horta, una de las familias patricias más destacadas de Paysandú en el siglo XIX. Esta estatua representa a Josefina Magnan, la joven esposa del poderoso empresario Miguel Horta con quien contrajo nupcias en octubre de 1850. Una tarde, a los pocos meses de casada, Josefina se encontraba en el jardín de su casa cortando amapolas, su flores favoritas, cuando se quedó dormida y fue picada por una serpiente que se llevó su vida. La escultura representa ese momento fatídico y se la ve adormecida, pasando serenamente de un sueño al otro como Ofelia de Hamlet. O quizás recuerda a Eva en el Jardín del Edén... Como quiera que sea, ella sigue allí hermosa y adormecida por toda la eternidad, acariciando a la serpiente que se muerde la cola (Ouróboros).
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