Francisco Franco, el dictador español que durante 36 años dominó a España con mano de hierro falleció a los 82 años de edad el 20 de noviembre de 1975. Recién en 1984 salieron a luz unas fotografías donde se lo ve agonizando, en la cama del hospital, conectado a una multitud de aparatos que sostenían sus funciones vitales de manera artificial. De esa forma se prolongó durante varios días su vida. Había sufrido tres infartos y se le diagnosticó enfermedad de Parkinson además de una serie de complicaciones. La agonía fue larga y penosa y junto con él también murió su régimen de terror que durante tanto tiempo se adueñó de los destinos de España. Lo bueno de la muerte es que es democrática y se lleva a todos por igual, poderosos y débiles, ricos y pobres, buenos y malos... aunque uno no puede dejar de pensar que bueno sería que a algunos la Muerte bien podría llevarselos antes que a otros...