sábado, 30 de octubre de 2010

El asesinato de Idiarte Borda

Juan Idiarte Borda (1844-1897), político uruguayo perteneciente al Partido Colorado, presidente de la República entre marzo de 1894 y agosto de 1897, víctima del único magnicidio registrado en la historia del Uruguay.



El 21 de marzo de 1894, asumió la Presidencia Constitucional del Uruguay, comenzando un gobierno absolutamente bipolar, donde las dificultades económicas se agudizaron tremendamente por el desorden administrativo, pero donde realizó importantes obras. Una vez en el poder, Idiarte Borda demostró su poca habilidad para la maniobra y el acuerdo, lo que le valió el inicio de una de las guerras civiles más sangrientas del Uruguay, la Revolución de 1897. Dicha contienda se desató en medio de una áspera polémica en torno a su persona, pues se le acusaba de permitir e incluso favorecer el fraude electoral, según el antecedente de Julio Herrera y Obes. José Batlle y Ordóñez le realizó una firme y severa acusación, donde lo califica de “El más grande manipulador de todos los escandalosos fraudes que en este período se han cometido”. Esta declaración ya advertía sobre la futura rivalidad entre las filas batllistas y los militantes idiartistas, que le costaría la vida al mismo Presidente Borda. Pero el problema más grande de su gobierno seguía en pie, la contienda civil seguía su curso con su secuela de fallecidos y heridos, sin mencionar los perjuicios económicos. El 25 de agosto de 1897, Idiarte Borda se disponía a asistir a la celebración de un Te Deum en la Iglesia Matriz de Montevideo. A la salida de la ceremonia, mientras desfilaba a la cabeza de una comitiva por la calle Sarandí –Ciudad Vieja–, yendo desde la Catedral a la Casa de Gobierno, desde el portal número 331 de dicha calle, un solitario atacante, Avelino Arredondo, lo asesinó de un impacto de bala frente al Club Uruguay. La bala dio en el corazón y el Presidente Idiarte Borda falleció instantáneamente.

El fantasma de los muertos vigila

El fantasma de los muertos vigila es una pintura al óleo de Paul Gauguin (1848-1903).




Representar las costumbres tahitianas supone todo un reto para Gauguin. En este lienzo recoge el miedo de aquellas gentes al espíritu de los muertos, utilizando para ello a una joven desnuda, de espaldas sobre una cama, que mira al espectador con ojos de sorpresa. Según el propio pintor, se trataría de su compañera, Tahamana. Al fondo de la escena encontramos el fantasma de una mujer como si fuera una máscara, recortada sobre un fondo violeta en el que destacan destellos ya que las creencias indígenas asimilaban las fosforescencias nocturnas con los espíritus de los muertos. El cuerpo tostado de la joven contrasta con el color amarillento de las sábanas y éstas, a su vez, con el azul oscuro de la tela del colchón, jugando con contrastes simultáneos. La postura de la modelo interesa a Gauguin por "las líneas y el movimiento... pintando el cuadro de manera sencilla, para que resultase salvaje e infantil" como el mismo pintor escribe. Curiosamente fue considerado indecente por la crítica cuando se presentó en París, alejándose del infantilismo que quería transmitir Gauguin con el cuadro. Posiblemente el artista se inspiró para realizar esta obra en la Olimpia de Manet, por la que sentía gran admiración. 

Vía  │ ArteHistoria

domingo, 24 de octubre de 2010

Autopsia IV

En este caso se trata del cuerpecito de una niña pequeña que fue violada y asesinada salvajemente y que yace en la sala de autopsias en los años 30.

Autopsia III

Fotografía de cuerpo de un tal Warre Curtis muerto de un balazo tras batirse a duelo en 1902. El motivo del duelo fue la posesión de un caballo en un caso que conmovió a la opinión pública de su pueblo en ese momento..

sábado, 23 de octubre de 2010

Post Mortem XVIII

Juzguen ustedes el resultado de esta fotografía en la que el fiambrecito aparece de pie, abrazando a su hermana, sostenido por abrazaderas y con los ojos cerrados. Resulta curioso preguntarse porque no se abrieron los ojos manualmente ya que se pretendía conseguir una ilusión de vida. Quien sabe, quizás el aspecto de los ojos abiertos hubiera sido demasiado chocante...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Caminando hacia la propia tumba...


Una ceremonia de los indios Torajas de Indonesia implica exhumar a los cadáveres y hacerlos "caminar" hacia su propia tumba...

martes, 31 de agosto de 2010

La autopsia de una santa


Impresionante y magnífica fotografía en blanco y negro de la autopsia de Josefina Vilaseca Alsina (1940-1952), una niña de Horta de Avinyó (Barcelona) que está en proceso de beatificación. Su caso es de una gran sordidez ya que detrás de ella estaba la iglesia franquista que quería tapar un caso de pederastía y muerte cuyo verdadero responsable era un miembro de la propia iglesia franquista , el cura-párroco de su parroquia y no el infeliz que pagó por ello.