sábado, 5 de marzo de 2016

Antropología de la muerte


Weismann admitía que la muerte es una "ventajosa adaptación". ¿Para qué? ¿A quién? Parece un contrasentido. Osler opinó que el hombre es tan viejo como sus arterias. Con admitirlo ya probaba bastante. Aun significa menos el decir que el hombre es tan viejo como sus glándulas endócrinas. Las arterias y las glándulas son tan viejas como el hombre. Metchnikoff atribuyó la causa de las "desarmonías" en el cuerpo, a los fagocitos; parece que éstos se ocupan más de alimentarse con pigmentos capilares, dedicándose poco  a combatir la flora bacteriana de nuestro tubo digestivo. El resultado es la fermentación, la intoxicación y la muerte. Su teoría vino a combatir la del tratamiento glandular en el repertorio de las de productos medicamentosos; pero la leche fermentada pierde terreno apareciendo como una cura de tiempos pretéritos.La pubertad es un período, pero a la hora de nacer se inicia una especie de vida sexual; para muchos, la verdadera madurez sexual no llega nunca. Así ocurre con los adultos; algunos son más adultos en cuerpo y mente a los quince que otros a los treinta y cinco; otros se precipitan al senilismo antes de que el cuerpo y la mente hallan llegado a la edad adulta. La edad provecta normal es la fisiológica y no es más enfermedad que la adolescencia. En la edad provecta patológica, el senilismo es prematuro y constituye una enfermedad. Su causa puede obedecer a cualquier infección bacteriológica.

En la muerte natural, morimos por pulgadas. Pero mientras existe un solo medio o camino para que podamos estar en el mundo tal como dice Pearl en su notable libro sobre la muerte, hay muchos caminos que conducen a la laguna Estigia. La muerte no asalta de repente, sino por medios progresivos; así que por cualquier encrucijada va haciendo su labor. Morimos cuando una parte esencial de nosotros se quebranta. De un análisis de las tablas de mortalidad de Inglaterra y Gales, de los Estados Unidos y Sao Paulo (Brasil), Pearl halló que más de la mitad de las muertes se deben a defectos del sistema respiratorio y el digestivo. Aunque ambos elementos principales estén en el interior del cuerpo, se hallan en contacto con el aire, el alimento y el agua del exterior. La piel también está expuesta al medio ambiente exterior; pero es una defensa armada contra las asechanzas de los elementos externos. Los sistemas respiratorio  y digestivo no tienen tal capa protectora de células como aquella. La epidermis y los revestimientos del tubo digestivo y el respiratorio constituyen la primera línea de defensa contra la invasión de las bacterias.

La causa más inmediata de la muerte es el sistema circulatorio; la sangre es el segundo medio de defensa del organismo. Cuando el primero falla, la segunda entra en funciones y el camino de la sangre ya está abierto. De ahí la gran parte que le incumbe al sistema circulatorio como segunda gran causa de la muerte. Como dice Pearl, viviríamos mucho si nuestros pulmones fuesen tan buenos como nuestro corazón. El promedio de mortalidad coincide con determinadas fluctuaciones en sexo y edad. La mortalidad de primera infancia es muy densa. Luego es escasa de los 10 a los 15 años para aumentar en la edad de los 20 a los 25. El promedio aumenta con progresiva lentitud de los 50 a los 55, que es cuando aumenta la razón directa de la edad. Las muertes por defectos del sistema circulatorio tienen un aumento persistente desde la madurez hasta los 85 y luego decrecen. Pero entre los 5 y los 35 sea proporción es mayor en las mujeres que en los hombres; es posible que a causa de los cambios que acompañan su pubertad, los casos sean más graves. Hasta los 65 años, las muertes por desórdenes en el aparato genital, son mucho mayores en las mujeres.La causa principal de la muerte entre los hombres durante el primer año, es debida al tubo alimenticio; después, hasta los 6 años, al sistema respiratiorio; luego de los 6, al circulatorio.

Un 60% aproximado de las muertes se debe a los órganos derivados del endodermo o de grupo germinal interior, el seno que en principio estaba fuera del cuerpo. En el embrión en desarrollo, ese seno se pliega dentro del cuerpo y es el revestimiento del tubo alimenticio y los órganos accesorios de la digestión. Es una reliquia a la moda antigua, anacronismo de ectodermo antediluviano. Por ser la cubierta de nuestro sistema digestivo, es nuestra tara de debilidad. Nuestras combinaciones más fuertes son la piel que cubre nuestro cuerpo y el sistema nervioso. Ambos derivan del ectodermo o del seno germinal exterior. Las muertes producidas por esas estructuras procedentes de esa capa, alcanzan a un 10% del total. Casi no hay gérmenes nocivos que puedan pasar a través de una piel sana. Las células de piel y los nervios, son las que más se han diferenciado de su primitiva estructura. El 30% restante de muertes, pertenece al mesodermo o seno germinal medio, sistema circulatorio, urogenital y muscular. El trastorno y destrucción de los órganos reproductivos de la mujer también es factor de importancia en la mortalidad infantil. Mientras la mortalidad debida a la dolencia de los órganos del ectodermo casi se equilibra para todos los sexos, la mortalidad femenina procedente del mesodermo, veinte años antes en el género masculino. 

La muerte llega, según Pearl, porque nuestros cuerpos están hechos de sistemas especializados en estructura y función. Al llegar a especializarse, sus células se han diferenciado tanto que han perdido el poder o capacidad para una indefinida existencia independiente. Así las células que cubren nuestros pulmones, sólo pueden ser nutridas, si las células del tractor intestinal y los de la sangre intervienen en el jugo. Unos sistemas están mejor constituídos que otros. El cerebro rige el corazón, éste a los pulmones. La coincidencia extraña que con respecto a las causas de la muerte halla Pearl en países tan desemejantes, como Inglaterra, los Estados Unidos y Brasil, le obligan a deducir que los factores congénitos en la constitución, en coincidencia con los elementos del medio, determinan el tipo de mortalidad. En cierta enfermedades, naturalmente, el medio es importantísimo. Las causas de la muerte, dice Pearl, se suceden por el siguiente orden descendente: sistema respiratorio, sistema digestivo, circulatorio y sangre, sistema nervioso y órganos sensoriales, riñones y órganos excretorios, órganos sexuales, esqueleto y sistema muscular, piel, endócrinas. Ahora bien, referidos proporcionalmente a su origen embrionario: enfermedades del endodermo 5.2 veces y 3.8 veces sobre las de origen ectodérmico. Podemos ser tan viejos como nuestras arterias y no ser capaces para abrir un surco; pero también somos tan jóvenes como nuestro cerebro y buenos donde la función de ese órgano sea precisa. Lo que sí es verdad que al romperse cualquier sistema, la máquina se para y morimos.

De "Por qué actuamos como seres humanos" del Dr. George A. Dorsey. Luis Miracle, editor. Barcelona, 1931.

jueves, 18 de febrero de 2016

El caso de "El Petiso Orejudo"

 Santos Godino (a) Petiso Orejudo. Famoso criminal perverso, instintitvo, autor de muchos delitos graves.

Un caso argentino famoso fue el de Cayetano Santos Godino. He aquí sus delitos sacados de la sentencia del juez. El criminal también fue condenado, pues se rechazó la alienación mental.

“Este proceso seguido de oficio contra Cayetano Santos Godino (a) “Petiso Orejudo” o “El Petizo Oreja”, de 16 años de edad, soltero, sin profesión ni ocupación, argentino, analfabeto aunque sabe firmar: 

a) el 16 de enero de 1907, a los 8 años de edad, produjo un incendio en el corralón de maderas que los señores Maza y Oyerzabal poseían en la calle corrientes 2777 esquina Pueyrredón; 

b) el 7 o el 9 de septiembre de 1908 tomó al menor S.G., de 22 meses de edad, que estaba en las inmediaciones de las calles Boedo y Maza, y lo arrojó a un bañadero de animales existente en un terreno sito en Victoria esquina Muñiz, con intención de ahogarlo, pero fue sorprendido en circunstancias en que la empujaba con la tabla y la víctima fue salvada; 

c) a los pocos días, en la puerta de la casa Colombres 632, le quemó los párpados con un cigarrillo al menor J.B., de dos años y medio de edad; 

d) el 25 de enero de 1912 llevó por medio de engaños a la casa de Pavón 1541 que estaba desalquilada, al menor A.L. de 12 años de edad y como este se negara a entrar y gritara lo obligó a empellones, lo llevó hasta el fondo tapándole la boca con un pañuelo, lo estranguló envolviéndole el cuello con un piolín, lo desnudó y lo dejó después de golpearlo con una varita de higuera arrancada de un árbol de la misma casa; 

e) el 7 de mayo siguiente, como a las 5 de la tarde, le prendió fuego a las ropas de la menor R.B.V. de cinco años y medio de edad, en circunstancias en que estaba mirando la vereda del almacén Entre Ríos 522, la cual falleció a consecuencia de las quemaduras; 

f) el 16 de junio del mismo año, intentó incendiar el corralón de materiales de construcción Garay 3129, derramando sobre el mostrador una botella de nafta y prendiéndola fuego, pero sorprendido y obligado a extinguir el fuego; 

g) el 8 de noviembre del mismo año llevó al menor R.C.R., de dos años y medio de edad, a un alfalfar existente en la manzana comprendida por las calles Pavón, Avenida la Plata, Tarija y Quintino Bocayuva, le ató las piernas con una cinta y le ligó el cuello con un piolín, pero como fue visto por un peón, lo desató e hizo creer que lo había encontrado en ese estado y salvado; 

h) el 16 del mismo mes llevó a un menor C.G., de dos años de edad, de la puerta de su domicilio, General Urquiza 1664, a un terreno baldío cercano, la golpeó y cuando se disponía a matarla fue visto por un vigilante a quien le hizo creer que estaba perdida; 

i) el 19 del mismo produjo un incendio en la estación Vial de la compañía de Tranways Anglo Argentina, Carlos Calvo 3235, aplicándole un fósforo a unas escobas y otros materiales de limpieza, fuego que fue sofocado por los empleados;

j) tres días después tomó a la menor C. N. en la esquina de Muñiz y Constitución y la llevó por la calle directorio hacia el Oeste con intención de darle muerte en un terreno baldío, pero como la víctima se negara a continuar y se refugiara en el zaguán de la casa Directorio 78, la golpeó hasta que fue socorrida por uno de los habitantes  de la casa; 

k) el 21 del mismo mes, en el interior del corralón de materiales de construcción  Carlos Calvo 2950 le aplicó un fósforo a uno de los cajones que contenían azulejos, pero el fuego fue sofocado por los operarios de la casa; 

l) pocos días después penetró al corralón de maderas Colombres 724 e Independencia 3678 y les prendió fuego a unos materiales que existían en una casa cerca del portón siendo extinguido el fuego por los mismos empleados: 

m) y finalmente, el 3 de diciembre de 1912 por la mañana, llevó con engaños al menor G.O.G., de tres años de edad, a los terrenos de la antigua  quinta de Moreno, calles Brasil, Rondeau, Catamarca y Dean Funes y penetrando por la última calle nombrada frente a la de 15 de Noviembre de 1889, lo llevó hacia un codo que hace el cerco de pared y lo estranguló ligándole el cuello con un piolín; como pretendiera levantarse le ató los pies y lo golpeó, pero como a pesar de todo lo creyera con vida, se puso a buscar un clavo por las inmediaciones para clavárselo en la cabeza, en cuya busca salió a la calle, encontró al padre que le preguntó por la víctima y a quien le dijo que no lo había visto y volviendo con el clavo se lo introdujo en la cabeza golpeándolo con una piedra, lo que contempló un rato y se retiró”.

Del tratado "Medicina Legal" del Dr. Nerio Rojas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1956.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Tumbas súmeras


Sir Leonard Woolley, director de la expedición cojunta que patrocinaron el Museo Británico y el Museo de la Universidad de Pennsylvania (1922-1929) nos relata en su obra los hallazgos realizados en la ciudad súmera de Ur (anterior al diluvio).

La sepultura corriente era un hoyo rectangular en el fondo del cual se colocaba el cadáver envuelto en un rollo de esteras sujetas con un largo alfiler de cobre, o metido en un ataúd, por lo general de madera o de mimbre, y algunas veces de arcilla. En ambos casos se encuetran con el cadáver objetos de uso personal, tales como cuentas y pendientes, un cuchillo o un puñal, los alfileres que sujetaban al vestido, y quizás el sello cilíndrico cuya impresión sobre una tablilla de arcilla era equivalente a la firma del propietario. Fuera del ataúd o del envoltorio de esteras se colocaba lo que seguramente constituian ofrendas al muerto: alimentos y bebidas en vasijas de arcilla, cobre o piedra, armas o utensilios. En la mayoría de los casos se cubría el fondo de la fosa con esteras que  también servían para tapar las ofrendas protegiéndolas del contacto directo con la tierra con que se volvía a llenar la sepultura. El cadáver está colocado siempre de lado, con las piernas ligeramente dobladas en la cadera y en la rodilla, en la postura del que duerme, y con las manos levantadas a la cara sosteniendo cerca de la boca una copa que en otro tiempo debió contener agua.

De "Ur, la ciudad de los Caldeos" por Sir Leonard Wolley. F.C.E. México DF, 1966, págs. 79 y 80.

sábado, 30 de enero de 2016

Suicidio patológico

 Colgadura suicida del Príncipe de Condé.

Hay tendencia a considerar el sucidio como un incidente morboso y a admitir que la vida es un bien tan caro que querer perderla es insanía. Sin embargo, hay individuos para quienes la vida no vale la pena ser vivida. Son raros tal vez los casos en que el suicida no sea en sí morboso, pero existen ciertamente y, cuando una tentativa ha fracasado, será fundamental conocer el motivo. ¿Cuándo comienza el arácter morboso? Cuando el móvil aparece a los ojos de todos insuficiente, cuando el acto ha ido precedido de trastornos psíquicos. Dicho esto, consideremos las diversas modalidades del suicidio patológico:

1° - SUICIDIO POR NEGLIGENCIA, IMPRUDENCIA, ERROR

Es más bien un accidente que un suicidio; es un suicidio involuntario; se tratará de actos de idiotas, de imbéciles, de dementes: Un parlítico general abre un mechero de gas y se olvida de cerrarlo; otro absorbe un tóxico creyendo tomar un licor, aperitivo, etc.; un maníaco cae por una ventana en el curso de una crisis de agitación; un alcohólico, huyendo de una alucinación terrorífica, se precipita de su ventana, cae en un río. Este seudosuicidio es frecuente y he visto gran número de  casos en el servicio de delirantes del Hôtel-Dieu. En el mismo orden de ideas entra la inmersión involuntaria de los alcohólicos dormidos a orillas del Sena.

2° - SUICIDIO DEFENSIVO


Es el suicidio que pone fin a una persecusión; se ve bastante raramente por lo demás en los peseguidos.

3° - SUICIDIO POR OBEDIENCIA

Se encuentra en algunos alucinados, cuyas voces decretan el suicidio.

4° - SUICIDIO DE LIBERACIÓN

Es el que pone término al dolor, es el suicidio del melancólico. El melancólico se suicida porque es indigno, criminal, atacado de una enfermedad incurable o simplemente porque es demasiado desgraciado. Este suicidio se prepara sabiamente; el enfermo salva todas las vigilancias para lograr su objeto. Cuando mi internado en la Caridad, estando de guardia, me trajeron una mujer que acababa de tragar sublimado; se escapó de noche de sus enfermeros, subió al último piso y se precipitó al patio. En algunos casos el suicida no está preparado y se efectúa en un rapto ansioso que sobreviene a menudo por la mañana. El suicidio del melancólico, como diré más adelante, es a veces colectivo (asesinato altruista). M. de Clérambault ve un desacuerdo entre la inercia del melancólico y la actividad que requiere el suicida; por esto cree que se trata entonces de estados mixtos; el elemento maníaco da al melancólico la actividad transitoria que le es necesaria para darse la muerte. Hay que relacionar con esta variedad el suicidio del neurasténico hipocondríaco, del psicasténico y del obsesionado no impulsivo. 

El suicidio del obsesionado no impulsivo es el del enfermo que tiene la idea de la muerte, la duda de la muerte y de la enfermedad y que se mata para librarse de esta angustia. Todas las obsesiones pueden, por lo demás, terminar de este modo. Son suicidas por miseria moral. Esta miseria moral, cuando es congénita, constitucional, puede producir el suicidio por disgusto no motivado de la vida, el spleen (Le Savoureux, R. de Fursac) sin duda, hay que incluir el suicidio familiar. Es probable que en todo caso se trata de melancolía familiar. La miseria moral puede ser ocasional, pasajera, pero puede conducir al suicidio: es el suicidio nostálgico de los coloniales, de los soldados jóvenes; el cafard, según un término que la guerra ha hecho clásico; es también el suicidio de los niños a consecuencia de un reproche motivado o no motivado. Esta variedad entra en suma en la siguiente.

5° - SUCIDIO DE LOS DESEQUILIBRADOS

Es el suicidio por gloria, por vanidad, por ostentación. Este suicidio se realiza con un conjunto de detalles propios para impresionar y sorprender. La literatura abunda en hechos de este género, que, por el contrario, debería ocultar. Sé el lamentable fin de un joven dotado de viva inteligencia, que había dado ya producciones literarias interesantes, y que una noche, después de haber reunido numerosos amigos alegres para celebrar su vigésimo aniversario, pasó a su habitación, se acostó sobre flores y se alojó una bala en el cerebro. La mise en scéne de la muerte de la heroína de Bataille en Le Phaléne es un bello ejemplo de suicidio en ese orden en una tuberculosa. La histérica hace a menudo tentativa de suicidio teatrales, pero rara vez llega hasta el fin.

6° - SUICIDIO DE LOS DEMENTES

El suicidio en algunos dementes, secundario a una idea delirante o a una noción exacta del debilitamiento intelectual, es un suicidio lógico. Conozco la historia de dos paralíticos generales, al principio, que se suicidaron para librarse de la evolución inexorable de su mal. El suicido demencial no es esto y debe contener los elementos de la demencia, la falta de coordinación, el absurdo, la incoherencia. Tal paralítico general va a echarse en el Sena y se detiene recordando que su médico le ha prohíbido los baños fríos. Este otro, deseoso de destruirse por el gas, tapa cuidadosamente todas las aberturas de su cuarto, se pone en la cama y aguarda la muerte, habiéndose olvidado de abrir la espita del gas. Los dementes precoces, al principio, hacen a menudo tentativas de suicidio pueriles.

7° - SUICIDIO POR OBSESIONES IMPULSIVAS

Aquí el enfermo, después de haber luchado contra la impulstión, se deja vencer. Creo que esta impulsión es rara y generalmente hay obsesión ideativa y fobia de la muerte más bien que impulsión.

8° - SUICIDIO INCONSCIENTE

Puede encontrarse en algunos epilépticos en crisis (antes o después o como equivalentes), la tentativa a la monotonía de todos los actos del epiléptico.

9° - SUICIDIO COLECTIVO

No se trata de suicidio por asesinato altruista, sino de suicidio consentido, que es un hecho de contagio mental. El más frecuente es el doble suicidio, que llena diariamente los periódicos; el elemento activo, el hombre, se salva a menudo. El suicidio de las muchedumbres se ha visto en épocas de misticismo y en los países orientales; se cuenta que en ciertas fiestas los indios se hacían aplastar debajo de las pesadas patas de los elefantes sagrados. Se han observado casos de suicidio por imitación, en particular en los soldados.

Del "Manual de Psiquiatría" por el Dr. Levy-Valensi. Salvat Editores, Barcelona, 1930.             

sábado, 23 de enero de 2016

Post Mortem LXXXVII


Dos hermanitos son retratados juntos, en el mismo atúd. Su aspecto es sereno, como si durmieran. Ella con su vestidito blanco y su muñeco preferido. Él con su elegante levita y cuello de pajarita. Nunca sabremos que los llevó a la muerte al mismo tiempo y solo podemos especular en algún tipo  de accidente. Lo cierto es que en siglo XIX eran comunes las intoxicaciones debido al monóxido de carbono de las estufas en las habitaciones mal ventiladas. Pero es solo una especulación, ya no importa saberlo... Ellos siguen juntos para siempre, abrazados en la eternidad...

viernes, 22 de enero de 2016

La tumba de los esclavos

 Restos momificados de un esclavo negro de la época colonial descubiertos en 1994.

Grave denuncia se hizo en la reunión que celebró el Cabildo de Buenos Aires, el 27 de enero de 1803, en donde se hizo notar que los negros esclavos que fallecían eran arrojados por sus amos a los huecos y arrastrados por las calles a manera de cualquier bestia despreciable. Transcribimos el texto del acta de esta reunión, en la parte relacionada con nuestro tema:

"Se leyó una representación del caballero síndico procurador general, haciendo presente los desórdenes que se observan en la ciudad, de mantener en su centro los lotes de negros que arriban a este puerto; de no darles entierro a los que mueren arrojándolos en los huecos que tiene la ciudad; y arrastrándolos públicamente por las calles con escándalo del vecindario".

Bien se advierte que quienes procedían de esa manera eran los traficantes negreros, pero no los amos que los adquirían a su servicio. Son dos puntos de vista distintos. ,

De "La Sociedad Colonial. Buenos Aires entre los siglos XVI y XIX" de José Torre Revello. Ediciones Pannedille, Buenos Aires, 1970.

martes, 19 de enero de 2016

El alma y su salvación según el jainismo


La desgracia de la existencia consiste en que lo que es espiritual, jiva, se ignora como tal porque se deja invadir, sobrecargar de materia. De modo completamente análogo, aseguran nuestros médicos que nosotros sufrimos de artritismo porque los cristales de ácido úrico se acumulan en nuestras articulaciones: los males humanos resultan de residuos dejados por los actos anteriores. El karman, totalmente material, consiste en esta acumulación; nuestra personalidad está envuelta en ligaduras, bandha; este término permanecerá en el vocabulario índico, que conservará la noción de la servidumbre concebida como una ligazón. No sólo nuestras iniciativas puramente espirituales (virya) están trabadas, sino que nuestro intelecto se oscurece y extravía. También es necesario, cuando la ignorancia se hace demasiado densa, que un orientador del camino, que un salvador, nos revele a nosotros mismos.

Comprobaremos que las doctrinas de salvación, características del siglo VI, debieron calcarse en la medicina de la misma época: salvación, salud, ¿no son nociones paralelas? El descubrimiento de un "mal" implica el de un "remedio". Teoría de la existencia fenomenal y voluntad de salvación concerniente a un solo y mismo "hecho" que se trata de "deshacer". Cuando se sabe cómo se ha formado un nudo, se sabe desanudarlo. Física del karman y proceso de la liberación serán rigurosamente inversos, pero comportan las mismas condiciones. La liberación es el reverso de la esclavitud. Imperdir que el nuevo karman embarace nuestra fundamental espontaneidad; disolver, eliminar el karman acumulado en ella: he aquí, pues, el camino de la salvación, el remedio del sufrimiento. El ardor de la ascesis apresura la maduración de los residuos kármicos y opera una "limpieza" que , poniendo cada sustancia en su puesto, nos restituye en nuestra pureza nativa.

En esta preocupación de la integridad original, se manifiesta alguna afinidad con las doctrinas de Zoroastro. Otro punto común es el respeto meticuloso a toda vida, el horror al daño (ahimsa) causado a no importa qué animal. Los jainas podrán ante su boca un lienzo o un fino tamiz para no correr el riesgo de aspirar algún mosquito. El dualismo de lo espiritual y de lo material y hasta el gusto de lo blanco en el vestido de los cvetambaras, aumentan aún la analogía. Mortificación como medio antecedente, comprensión como medio último de liberación, he aquí el programa, más negativo que constructivo, de la austeridad jaina. El budismo, aun el del Pequeño Vehículo, presentará más urdimbre, más mescolanza, más sutilidad; admitirá, en el Gran Vehículo, desarrollo filosóficos ilimitados. El seco jainismo no tuvo nunca nada de Mahayana; permaneció, bajo su dogmática y su disciplina, bastante parecido a sí mismo a través de las edades, permanente supervivencia de opiniones y de creencias muy antiguas. Por esto, su conocimiento proporciona hitos muy preciosos al analista de la inteligencia índica.

De "La India antigua y su civilización" por P. Masso-Oursel, Philippe Stern y H. de Willman-Grabowska. UTEHA, México DF, 1957.