martes, 17 de marzo de 2020


¡Iniciados, oíd! La noche universal ha llegado a su hora; era preciso que así sucediera. Nunca ha sucedido otra cosa más que lo necesario. Ha llegado y así como la noche de cada día sorprende sobre el surco del labrador perezoso, así muchos han sido los sorprendidos por la Gran Noche!... 

Todo ha de ser bañado por las tinieblas, que son la luz del No Ser. Lo mutable duerme y su sueño es el de la muerte. Sus cambios eran su vida en la Maya; agotado el movimiento, cesan los cambios; la vida en el Maya se detiene y lo mutable duerme el sueño de la muerte y no altera el Ser del NO SER!...

¡Iniciados, oíd! El Sol de la vida comienza a infiltrar sus primeros rayos entre las tinieblas de la Gran Noche. Lo mutable dormía y va despertando; estaba muerto y resucita! Cada cual resucitará como era y hallará su tesoro como lo dejó.   

Entended: cada potencia al sensibilizarse lo hará en su grado y condición propias; el Desierto se irá poblando de los que despierte y el Sensibilizador se ajustará a la condición de los durmientes para armonizar lo antiguo con lo nuevo, siendo así como cada día prepara al día venidero no obstante el intervalo de nocturno reposo.

Y entonces ¡oh  Iniciados! se formarán dos huestes de los despiertos: la de la Sabiduría (Consciencia) y la del Poder (Voluntad); la de los que mueven sin moverse, y la de los agentes directos de todo movimiento; los que pueden mover, más no pueden moverse y los que pueden moverse más no pueden mover; los que habían triunfado, y los vencidos.

Bienaventurados aquellos en quienes este conocimiento se afiance, pues ellos se aproximan a la fusión de sus cuatro cadenas.

PAZ A TODOS LOS SERES. PAZ; SIEMPRE PAZ.

De la revista teosófica "Faro Oriental", Año I, N° 5, Montevideo, mayo de 1912.

domingo, 15 de marzo de 2020

Necrología: Celestino Pombo


La Juventud Oriental acaba de perder a uno de sus preciosos miembros y nosotros uno de nuestros mejores amigos en el excelente joven Don Celestino Pombo, muerto repentinamente el viernes próximo a las 6 de la tarde.

Cuando vemos malograrse una esperanza como esa, en la primavera de la vida, cuando ésta apenas nos sonríe con horizontes de topacio, el corazón nos flaquea, porque en esa pérdida apreciamos más que la falta de un amigo: la de un miembro de la diezmadísima familia uruguaya, de esa novel generación en que reposan los destinos de la patria.

El joven Pombo contaba apenas 29 años de edad y reunía las mejores cualidades que adornan al hombre y al ciudadano; hijo tierno, hermano cariñoso y sobre todo, excelente amigo, todo el que pudo conocerle le amó luego. Su virtud cívica no cedía en nada a su mérito social, pues siempre que se ofreció la causa de la libertad le vio en sus filas.

Amigo experimentado en la desgracia, cariñoso hermano de infortunio, Celestino Pombo era para nosotros una de esas afecciones profundas y sin doblez que no se extinguen jamás en la memoria, porque viven vinculadas al recuerdo de las épocas más azarosas del hombre.

Permítasenos, pues, que mojemos con una lágrima el papel en que escribimos al darle el postrer adiós de la amistad sobre la tierra. ¡Qué ésta sea leve a sus despojo!

De "El Eco Uruguayo" N° 2, Montevideo, 25 de enero 1857.

NOTA: Todo indica que el malogrado joven Celestino Pombo falleció víctima de la terrible epidema de fiebre amarilla que azotó el Río de la Plata en 1857 en la que también falleció heroicamente el Dr. Teodoro Vilardebó.

miércoles, 1 de enero de 2020

Suceso trágico en el Salto Oriental

 

Ayer, a las cuatro y media de la tarde, dejó de existir, víctima de un lamentable descuido o de un propósito preconcebido de suicidio, el estimable joven Serafín Pesugni, empleado desde hace algunos años en la casa del señor Alfredo Garrasino. El hecho, que hasta el momento aparece rodeado de impenetrable misterio, en cuanto se refiere a las causas que lo produjeron, ocurrió de la siguiente manera: El joven Pesugni se encontraba ayer en el domicilio de su hermano Ramón, calle Treinta y Tres casi esquina a Daymán, conversando con su prometida, Catalina Aguirre, quien preparaba pasteles para la familia. Pesugni pidióle uno, y en momentos que su novia volvía la espalda para alcanzárselo, sintió un disparo de revólver, y vió caer a Serafín bañado en sangre.

De "El Uruguay" n. 4. Buenos Aires, (16 mar. 1905)

lunes, 30 de diciembre de 2019

Comprobación de la muerte


Si a la llegada del hospital o consultorio se comprueba el fallecimiento, se registrará de la manera usual, y cualquier dato referente al accidentem, causa de la muerte, etc. , se asentará en el informe o acta. El médico que atienda el caso deberá asegurarse de la total falta de vida. Las pruebas usuales para comprobar la muerte son las siguientes:

I - Rigidez cadavérica. Accesoriamente lividez.
II - Ausencia del latido cardíaco comprobada mediante el estetoscopio.
III - Ausencia del pulso arterial, por la palpación.
IV - Ausencia de ruidos respiratorios, por el estetoscopio.
V - Falta de empañamiento en un espejo sostenido sobre la cara.
VI - Ausencia del reflejo corneal.
VII - Ausencia de respuesta al estímulo doloroso.
VIII - Línea horizontal en el trazado electrocardiográfico.
IX - Ausencia de presión sanguínea, comprobada mediante el uso del esfigmomanómetro. Esta prueba es sólo confirmatoria de la muerte, pero no de validez concluyente.

Si alguna duda hay sobre la posibilidad de vida se tomarán medidas inmediatamente, incluyendo respiración artificial por métodos mecánicos o manuales, estimulación cardíaca, respiratoria y terapéutica antishock. En ausencia de actividad cardíaca, pero sospechándose signos de respiración, se ensayará masaje manual cardíaco, siempre que se cuente con los medios necesarios y el médico conozca la técnica.

En casos dudosos, el paciente será observado a intervalos frecuentes, y todo hallazgo o condición será anotado en detalle, hasta que no haya absolutamente ninguna duda de que la vida está ausente. El informe deberá incluir datos referentes a evidencia externa de lesión o traumatismo, hora en que tuvo lugar el fallecimiento y opinión del médico sobre la causa del mismo.

De "Medicina de Urgencia, tratamiento y conducta" por el Dr. Thos Flint. Librería Editorial "El Ateneo". Buenos Aires, 1955.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Muerte y sepultura



Pregunta:

La sepultura y la muerte, 
Que me explicáseis quisiera...

Respuesta:

El sepulcro es el descanso
De los dolores y penas
De la vida y sus pesares
Concluyen en el seno de ella.
Pasemos ahora a la muerte.
La muerte que aun es primera
Es la mudanza o pasaje
De un instante y tan ligera
Que al hombre débil y flaco
Es solo a quien amedrenta
Es un deseable reposo
Para aquel a quien preserva
Del oprobio, la ignominia
O de la odiosa cadena
De la "Esclavitud" y es triunfo
Para todo el que con ella
A la humanidad se hace útil
Por su elevada grandeza.

Del "Catecismo patriótico, tratado moral escrito en verso", por Juan Ramón Muñoz. Imprenta Oriental. Montevideo, 1837.

martes, 24 de diciembre de 2019

R.I.P.: Sobre la tumba de José A. Mirabal


La tierra... he ahí el término final de nuestra peregrinación por este mundo. La tierra... ese elemento cuyo seno está siempre abierto para absorver en un cadáver, la pompa, el fausto, el necio orgullo y las aspiraciones de los poderosos confundiéndolos con los restos de los harapientos y necesitados. Solo hay más allá, castigo o premio.

La tierra... recibió el domingo anterior los despojos mortales de José Antonio Mirabal, nuestro amigo... nuestro hermano. Con su muerte desapareció de entre nosotros el patriota de la independencia; el padre amoroso, el hermano en caridad, el amigo sincero.

El Dios de los buenos necesitaba de un alma más para su cortejo celestial y escogió la suya. Hízose su voluntad divina y todo se humilla ante ella. Adiós, amigo: a Dios, hermano Mirabal: a Dios!!

Del "Semanario Uruguayo" N° 2, Montevideo, 12-VIII-1860.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Esperamos que ya se encuentre en el cielo...


 GERMÁN TABARÉ GARCÍA

31 de mayo de 1954

Ex alumno del Colegio San José de Peñarol, y alumno de 4° año en el Colegio San Juan Bautista de Sayago, Montevideo. Fue durante su vida: buen hijo, buen alumno y buen compañero. María Auxiliadora lo llamó a sí el último día de su mes, en la octava de su fiesta. Puntual en el cumplimiento de sus deberes de cristiano y de alumno, se distinguió entre sus compañeros por su buen comportamiento. Esperamos que ya se encuentre en el cielo. Con todo, no dejamos de rezar por el descanso de tu alma.

De la revista cristiana "Las Compañías" N° 179, Montevideo, julio 1954.